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Historias cotidianas, otras almas, otros libros, cine...

El cenit de la cultura basura

Pido disculpas de antemano por haber tardado nada menos que un par de meses para sacar esto, pero andaba enfrascado con otros embrollos líricos que necesitaba  expulsar de las tripas con premeditación y conciencia y ya descansé... por el momento. Bien. El pasado 13 de Septiembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (aprovecho para apostillar la aberración que me parece a título personal mezclar deporte con cultura y educación: algo así como comer churros y whisky con Coca-cola al mismo tiempo) hace público los premiados de este año en sus distintas categorías. Haré un inciso a este respecto, porque entre las distintas modalidades está el de tauromaquia, cosa que me parece repugnante, aunque esto es una opinión muy personal: "Herido está de muerte, el pueblo que con sangre se divierte." (Juan Ramón Jiménez). Pero no quería comentar nada a este respecto porque se comenta por sí sola: podría ser parte de una cultura o de una forma de concebir la tradición de un país, pero en pleno siglo XXI ni siquiera podría entrar en la de 'fiesta popular', a pesar de que otrora fuese parte de la 'vida y costumbre' del reino de España. En realidad esta reflexión la pongo de manifiesto como preámbulo al premio de cultura en la modalidad de televisión y que a continuación cito textualmente del mismo sitio del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes: "Concedido al programa televisivo El Hormiguero. La productora 7yAcción es una de las compañías de entretenimiento líderes en España. Fue creada en 2007 por Pablo Motos, uno de los presentadores con mayor relevancia de nuestro país y Jorge Salvador, un ejecutivo que acumula más de 25 años de experiencia en el sector audiovisual. El Hormiguero es el programa más exitoso de 7yAcción que emite Antena3 y de un gran éxito internacional."

Han podido comprobar que las razones culturales esgrimidas por el Ministerio se ciñen a 'los años de experiencia de la productora' y de ser 'El Hormiguero' un programa producido por 'una de las compañías de entretenimiento líderes en España'. Una garantía cultural fuera de toda órbita eso de los años de experiencia (que para un currículum vitae puede valer) y sobre todo ser líder del entretenimiento en España. Me sorprende sobremanera que el Ministerio de Cultura confunda precisamente la palabra 'Cultura' con 'entretenimiento'; dos conceptos análogos en la misma dirección y desde una perspectiva particular, pero diametralmente opuestos en el sentido intrínseco que parecen querer comprender los 'indiciarios' árbitros del galardón. Resulta que 'Cultura', según la RAE, es el "conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico", y "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial en una época, grupo social, etc...". Si es una de esas rara avis que apenas reparan en la televisión (apenas sé un poco más de su existencia desde hace un par de años), déjeme ponerle sobre aviso. El programa en cuestión es un espacio de entretenimiento al que acude un invitado, o varios, 'estelar(es)' (cine, televisión, música, espectáculo, tauromaquia,.. farándula en general...) para que 'se divierta', según su propio presentador ("Hoy viene a nuestro programa a divertirse..."). En él nos enseñan jueguecitos curiosos basados en principios químicos y físicos elementales con el objetivo, no de enseñar, sino de entretener y sorprender, cosas divertidas que se producen por efectos naturales de todo cuanto nos rodea, pero cuando uno desea que le cuenten el porqué se producen esos efectos físico-químicos se queda a dos velas. A posteriori ofrecen pruebas de superación, concursos chorras que provocan en ocasiones vergüenza ajena y un sin fin de redundancias espectaculares varias que, a fuer de ser sincero, nada tienen que ver con el objetivo que marcan los invitados, esto es, la promoción de sus nuevas películas, o nuevos discos, o nuevos espectáculos, o las matanzas estelares de los diestros,... apenas un 10% del programa que emplea todo su arsenal de espectáculo dantesco en chanzas y vilipendios varios, y supuestamente aglutina un 'conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial' de esta época en la que vivimos, grupo social, etc...'.

Digo todo esto porque algo tan sencillo como que a un programa de televisión se le haya premiado por las razones esgrimidas por parte del Ministerio de Cultura, me parece el mejor ejemplo de por qué la sociedad española se encamina al triple mortal del más difícil todavía de la estupidez. Es decir, cuando los ciudadanos de a pie contemplan a través de sus tablas tontas (lo de 'cajas' quedó ya desfasado) que al inominable programa se le otorga un premio de cultura, confunden la apuesta por ésta como un espectáculo, fomenta la idiosincrasia esperpéntica del ser humano como medio conductor de la excelencia cultural radiotelevisiva e insta a los jóvenes a apostar por esa subcultura del entretenimiento basura de desperdicio de tiempo como adalid para poder recitar un poema en cada esquina y cobrar entrada por ello como una estrella del rock. Al final uno cree que Unamuno debió de vestirse de saltimbanqui y meterse en un cañón circense para poder optar a un alcance mediático más equitativo del que dispone. El problema viene cuando uno de esos ve a Luis García Montero, a Joan Magarit o a Pere Gimferrer, les escupe a la cara (alegóricamente) diciéndole que no les llega ala altura de las babuchas al dios yde la literatura Dan Brown o Ken Follet; que quiénes son los estúpidos esos de Javier Sádaba, Emilio Lledó o Chantal Maillard; quién será el tío ese que interpreta Banderas (Marcelino Sanz de Sautuola) en su nueva película... y me quedo aquí para no liarla más.

El caso es que cuando un joven oye en las noticias lo cultural que es El Hormiguero, que hasta le dan premios y todo, con frecuencia acaba uno por oír a los más pequeños, en cualquier esquina, que cuando sean mayores quieren ser 'famosos' a toda costa. Crea con ello una especie de conciencia colectiva que la cultura tiene que ver intrínsecamente con fama y espectáculo de farándula. Pero hay algo más grave en todo ello. El modo de tratar a los invitados, que es de lo más respetable, aunque a mi modo de ver se les retrata en una suerte de espectáculo dantesco y bochornoso que el espectador acepta como un ejemplo cultural y natural, dada la enjundia del galardón. Los hay incluso que disfrutan y se divierten, pero apenas reparan que para aquello que se les invita al programa, esto es, para la promoción de sus respectivos trabajos (esta vez sí, culturales) quedan en un tercer o cuarto plano, ni siquiera en un segundo: lo que prima es la parafernalia, el ejemplo viviente para los más jóvenes (sin olvidar a los menos jóvenes) de que la cultura pasa por dar un par de vueltas de campana sobre una moto y una prueba de superación bajo el agua, porque eso sirve para vender muchos libros y que vaya todo el mundo en masa a ver la última película del fulano de turno. No obstante, cuando quien llega al programa es un elemento femenino, la cosa cambia a peor... y he aquí lo deleznable del asunto.

Voy a dejar atrás toda esa serie de comportamientos basados en topicazos aberrantes que se tienen en cuenta siempre que en el programa hay una entrevista de por medio a una mujer, colocándolas en situaciones denigrantes que ni ellas mismas apenas se aperciben (a veces parecen que la gracieta las pasan por alto debido a importancia de la promoción, que en realidad apenas sí se produce porque ocupa un pírrico porcentaje en cada programa). Pero incido ahora en el constante descalificativo áureo en torno a las féminas puesto que lo que prima en las preguntas de su conductor están ligadas en su mayoría a su aspecto físico y con un tono sexual en ocasiones casi explícito. Podríamos poner algunos ejemplos que recopilo aquí puesto que han sido memorables por Twitter y ha provocado la indignación generalizada de todo tipo de comunidades:

  1. La mítica entrevista a 'Las chicas del Cable' (serie de Netflix que vuelve a casa por Navidad): Blanca Suárez, Maggie Civantos, Nadia de Santiago y Ana Fernández. Pueden ver un extracto de la entrevista(¿?) AQUÍ. Aparte de que, como ya he reiterado a lo largo de toda esta parrafada, la promoción de lo que tercie al presentador le importa un carajo (ocupa como mucho un 10% del programa: es el concepto de promoción de la cultura que hay en su cabeza), lo interesante, hasta para la cadena de televisión y ciertos sectores, es 'con qué actor de Hollywood les gustaría hacer una escena de cama, a lo que sorprendentemente responde cada cual el nombre de una estrella del firmamento jolibudiense, con preferencias y todo, oiga. Pero todas van a una y cada cual se confiesa... en fin, si no te pones en tu sitio, no esperes que nadie lo haga por ti. Total, que cuando parecía que Blanca Suárez hablaba de detalles importantes de la serie, va Pablo Motos y le interrumpe para preguntarle '¿Cuántos pendientes caben en tu oreja? (Una pregunta de lo más interesante y culturalmente atractiva para el espectador ávido de respuestas de peso en torno a la serie), a lo que sorprendentemente le responde aquélla "Te estaba contando cosas importantes...". Ni caso, oiga, lo importante son los pendientes.
  2. Después del primer ejemplo tan incisivo que dejo atrás como muestra, prometo no ser tan explícito y seré breve. Entrevista a Mónica Carrillo, presentadora de las noticias en Antena 3, se supone que está promocionando su libro de juegos ingenisos de palabras, eso que se vende en las librerías como microcuentos, y las preguntas o sugerencias más a colación con el tema fueron: "Tú eres un mito erótico y lo sabes", "Yo incluso veo las noticias sin volumen" (el estar informado parece que no forma parte de su ideario cultural), "¿tú llevas bikini o bañador?", "¿Crees que los hombres te leen por lo que escribes o porque les atraes tú?"... Así es el universo cultural de Pablo Motos, premiado por el Ministerio.
  3. Con Mónica Naranjo fue esperpéntico. No voy a entrar en materia de lo poco que le importa la carrera de la cantante, porque ese 10% del programa que se emplea en promocionar a la invitada lo invirtió casi en exclusiva en su hermoso trasero. "Si yo tuviese el culo así haría el programa de espaldas", un comentario como garante cultural para ejemplo de este país. "¿Pero esto es de verdad?" dice con tono incrédulo al retratar la imagen de portada del disco de la cantante, donde aparece desnuda de espaldas. Redoble de tambores: "Esto lo hago por el interés periodístico", con lo que acto seguido besó el culo de la cantante y pidió un aplauso para su trasero. El acto se comenta por sí sólo.
Creo que con estos tres ejemplos bastan para hacerse una idea de cómo son las entrevistas al apartado femenino, que, al parecer (Twitter es un gran informador cuando llega a 'trending topic' las quejas encendidas del personal) siempre llevan el mismo tono irreverente, maleducado y de tufo machista. Me quedaré con las ganas de que alguna mujer desplante estas actitudes para que hagan caer al lodo de la ignominia al maestro de la esgrima chabacana, que es donde debería retozar quien promueva estas actitudes. Pero si concluimos ya en que las habilidades de las chicas colaboradoras caen en la nulidad intectual (porque parece que carecen de cerebro para dar más de sí), que los monólogos y chistes habituales que marcan los guionistas suelen ser de un pestazo a sudor y tabaco de mediados de siglo pasado, comprnderá usted que me indigne sobremanera que el estado español, con el dinero de todos, sea nuestro portavoz garantista de la cultura y premie CULTURALMEMTE (permítame la cacofonía) este programa como el mejor de 2016. Me gustaría conocer de primera mano dónde está el "conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico" cuando acaba una emisión de El Hormiguero.

Desde hace muchos años ya, se nos quiere vender un estado rico en cultura. Claro, si el concepto de quien tiene que velar por la cultura en este país, el Ministerio, premia la chabacanería, el machismo rancio, el espectáculo inútil, el divertimento banal y la sonrisa fácil que denigre a la mujer como cultura en televisión, no podremos extrañarnos de que estas actitudes se prolonguen en la calle, en el día a día, en la cosificación de la mujer por cada rincón y actitud... Que sí, que yo lo entiendo, que el programa es entretenido, nunca discutiré eso a quien le parezca divertido y mantenga el encefalograma plano mientras presencia el absurdo global. Que sí, que yo entiendo que sea un programa de éxito y que tenga las máximas cuotas de audiencia de este país y que le den premios por ello. Pero un galardón cultural cuyo resorte por el que pivota la garantía de concedérselo sea porque "La productora 7yAcción es una de las compañías de entretenimiento líderes en España. Fue creada en 2007 por Pablo Motos, uno de los presentadores con mayor relevancia de nuestro país y Jorge Salvador, un ejecutivo que acumula más de 25 años de experiencia en el sector audiovisual. El Hormiguero es el programa más exitoso de 7yAcción que emite Antena3 y de un gran éxito internacional" (todo un alegato en favor de la cultura), sólo consigue contribuir a alimentar ese monstruo que parecía morir de inanición y con estas posturas parece ganar en salud la cultura del pelotazo. Las aspiraciones culturales de las nuevas generaciones van dirigidas con premios así a la persecución de la fama a toda costa, a acumular dinero fácil, esa cultura del pelotazo, en conclusión, que te lance al estrellato de manera rápida para poder enseñorearlo en programas culurales de postín como los Debates de Gran Hermano, Mujeres-Hombres y viceversa o El Hormiguero. Premios al alcance de cualquiera, si lo premia el Ministerio de Cultura. ¿Y saben lo peor de todo? Que estos premios van firmados y avalados por S.S.M.M. los Reyes de España.

P.D.: Cuando se dice y se comenta por ahí que 'hay un exceso de sensibilidad en nuestra sociedad' y que 'hay que tener muchísimo cuidado de cómo se habla y de lo que se dice', que 'todo parece que se puede sacar de contexto'... etc, etc, y sobre todo viniendo de una MUJER, es que todavía necesita esta sociedad sobredosis educacional, esa que escasea por tantísimos recortes y por cada vez peores planes de estudio. Si no emplazas a los demás a respetarte como mujer, nadie lo hará por ti. Este es el primer ejercicio 'intelectual' que debiera comenzar a exigir una mujer para cambiar la sociedad: para cambiar el mundo, uno ha de cambiar como ejemplo y exigirlo, sobre todo, a los de la testosterona.



Algunos de los momentos más repugnantes que otros tantos medios han recopilado sobre las culturales actitudes del presentador de El Hormiguero por las que de seguro ha recibido el premio a mejor programa, según el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.






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1 comentario:

  1. Así nos luce el pelo a las mujeres.Pienso que la educación se recibe en casa , la instrucción en el colegio, pero la cultura la adquiere una misma a lo largo de la vida .

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Sobre este blog

Este espacio es un lugar donde se desnudan las pequeñas y grandes historias que a veces pasan desapercibidas, quizá necesitan denuncia, o las que la vida cotidiana deja desamparadas y casi en el olvido. También habla de poesía y literatura, de cine, de la vida... Sin ninguna pretensión, con honestidad y sinceridad. Y respecto a las otras almas..., todos tenemos otras muchas que están en la nuestra.

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