Twitter Facebook Delicious Digg Stumbleupon Favorites More
Historias cotidianas, otras almas, otros libros, cine...

Hasta el último hombre

FICHA TÉCNICA   -   TRAILER   -   WEB

Mel Gibson o el arte de la epopeya épica.
Así, tal cual. Menudos 130 minutos de película ha firmado el director de otras tantas épicas cintas ("El hombre sin rostro" -debut discreto pero grande de un prometedor director que ya apuntaba muy buenas maneras-, "Braveheart", "La pasión de Cristo" y "Apcalypto"). Desde el inicio ya intuye uno que se avecina una narración épica, con trazos de narrador consumado al contar las peripecias de un niño que crece en el seno de una familia bajo la sombra de un padre que sufre la secuela de sobrevivir a la Gran Guerra como una gran herida en la conciencia. De la pericia narrativa pasa a montar un gran teatro con la instrucción militar de Desmond Doss, donde comienza a formarse el embrión dramático de esta impactante y no menos explosiva historia. Y como colofón, Gibson construye un circo de tres pistas con la batalla previa a la toma de Okinawa, cuyo prólogo, el acantilado Rickshaw, resulta sobrecogedor, desgarrador y doloroso. Una epopéya épica, característica en todas las películas de Gibson y cuya pericia narrativa en ésta la convierte en un film sobresaliente.

Impactante resulta la contraposición de la candidez del protagonista frente a la vida y su ferviente convicción ante la monstruosidad de la maquinaria implacable y sangrienta de la guerra. Este contrapunto, magistralmente llevado a la práctica por el director de Braveheart, explota en las retinas del espectador como una granada llena de material inflamable antibelicista. Ha sabido llevar a muy buen puerto este dilema real.

Capta hipnóticamente la atención del espectador desde el momento en que todo se convierte en una elegía, aludiendo en cierto modo al espíritu eastwoodiano que es a lo que huele lo premonitorio de la batalla y, por supuesto, a la batalla misma, que me da en la nariz que va a resultar ser la batalla más contundente y realista jamás contada en el cine. Al menos que yo recuerde. Una batalla no recomendable para almas sensibles, porque el realismo que discurre por los fotogramas de las sucesivas escenas es demoledor, cruento, salvaje... REAL.

Quiero hacer hincapié en los actores: Andrew Garfield, que a pesar de no ser de mi devoción, está más que creíble, aunque más le vale cambiar la horchata que le corre por las venas por sangre de la que sobra en la batalla. Me ha encantado ver a Hugo Weaving (agente Smith de Matrix, Las aventuras de Priscila, Reina del desierto, El Señor de los Anillos...) en el papel de padre borracho, ha estado sobresaliente. Sam Worthington, que ha colmado la pantalla en sus escuetas apariciones como capitán Glover, más que notable. Y mención muy especial a un actor encasillado en las comedias románticas, pero que ha sido la sorpresa de la película para mí, porque me ha parecido la interpretación más sobresaliente siendo actor de reparto en el papel del sargento Howell: me refiero, como no a Vince Vaughn. Sin despreciar por supuesto a todos esos acompañantes y compañeros de Desmond Doss que resultan extraordinarios en sus respectivos papeles.

Y aunque diría que huele a Oscar la película, así como la fotografía, el director, pero sobre todo el sonido y el montaje (impresionante el juego de sonido adaptado a la fotografía en esa batalla épica y monstruosa en la cima del acantilado), dudo que reciba el más mínimo premio de la academia por haberse atrevido a zurcir a grandes remiendos esta historia sumamente antibelicista; cosa que, aunque pudiera parecer contradictorio, se lee con suma facilidad entre líneas en el discurso del guión, lo que le acerca también al mundo eastwoodiano. En ese prólogo crepuscular de la batalla se les nota a ambos (a Mel y Clint) el regusto por los héroes anodinos que, teniendo como guía sus propios convencimientos, su intuición y su propio valor, resultan ser los salvadores de quienes les rodean; en el caso de eastwood, por ejemplo, el más cercano film en el tiempo, Sully. Además, a veces da la impresión que Gibson utiliza realmente bien el aprendizaje adquirido en los metrajes que ha participado como actor, como en la también épica pero infinitamente más floja "Cuándo éramos soldados" (de su guionista en 'Braveheart', Randall Wallace) o en "El Patriota". 

Pido disculpas por adelantado si con esto puedo parecer aventurado, y supone mi conclusión para esta película (de la que podría escribir páginas sin parar), pero diría que es uno de los metrajes bélicos más impresionantes que he visto en mi vida. Tal vez no sea el mejor, pero muy probablemente sea el más impactante que se ha rodado hasta hoy y desde luego va a calar hondo en las futuras producciones bélicas. A modo de anexo, quisiera acabar con una disertación amable: ahora se asienta en mi entendimiento el porqué Mel Gibson quisiera escaparse durante unos meses por nuestras tierras andaluzas no hace muchas fechas, entre tascas de buen vino montañés, migas, campos y chotos; porque sobrevivir a un rodaje de semejante crudeza da para desconectar, no solo unos meses, tal vez unos años.






Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2017.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Sobre este blog

Este espacio es un lugar donde se desnudan las pequeñas y grandes historias que a veces pasan desapercibidas, quizá necesitan denuncia, o las que la vida cotidiana deja desamparadas y casi en el olvido. También habla de poesía y literatura, de cine, de la vida... Sin ninguna pretensión, con honestidad y sinceridad. Y respecto a las otras almas..., todos tenemos otras muchas que están en la nuestra.

Popular Posts

¡Qué Peliculón!

Ética y estética

© Daniel Moscugat, todos los derechos reservados.. Con la tecnología de Blogger.

Al alcance de tu mano

Al alcance de tu mano
Puedes recibirlo en tu propia casa, firmado y dedicado. Usa el formulario de contacto que ves junto a esta imagen.

Contacta desde aquí

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

...y mucho más aquí

Páginas vistas en total

Copyright © Daniel Moscugat | Powered by Blogger
Design by SimpleWpThemes | Blogger Theme by NewBloggerThemes.com | Distributed By Blogger Templates20