Twitter Facebook Delicious Digg Stumbleupon Favorites More
Historias cotidianas, otras almas, otros libros, cine...

Un poema inédito










"...desandaré el camino
hasta la calle donde un niño pudo
edificar un mundo."
(Juan Rejano) 


Hay un patio de colegio
que respira las ruinas
de los sueños que fuimos,
un desierto de silencios cerosos
que fueron vergel de gritos azules
y murmullos efervescentes.

Por allí correteaban ilusiones
emulando ser dioses del momento,
arquitectura en el etéreo sigilo de
una confidencia íntima
preñada de caramelo de fresa.

Hay un patio de colegio
que huele a cedro y papel,
a grafito, goma, tiza y pegamento;
huele a nutritivo porvenir con pan,
a gorjeo de risas abigarradas
y vuelos sin motor.

En ese espejismo de ruinas
repletas de sombras desiguales,
quebradas por los charcos de la lluvia,
mascan chicle todos esos gritos fantasmagóricos
con olor a quimeras dulces,
intentando sellar, con ese barro
incandescente de saliva y memoria,
cada uno de los sueños ambarinos
que respiran en el recuerdo
de quien contempló alguna vez
su patio de colegio.



De "Abyssus Abyssum Invocat"
(Inédito, 2017)




Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2018.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

Las dos Españas

Que este país, tras un período más o menos imbuido de una calma entre las décadas de los ochenta y noventa, ha vuelto a resquebrajarse en dos es ya hoy una realidad. La grieta que las separa (aunque debería decir abismo) puede verse a lo lejos, a kilómetros de distancia, desde la estratosfera diría yo (casi de esta manera me lo contaba no hace muchas fechas el profesor Lledó).

Uno que ha leído de casualidad algunas cosillas sobre los orígenes del golpe de estado y posterior guerra civil no puede perder la oportunidad de comparar en los mismos términos esta deriva que está succionando el cerebro de tantos incautos que se dejan llevar por la corriente; y ya sabemos lo que les pasa a los camarones que se duermen en los laureles de los cantos de sirenas de cualquiera de ambos extremos de la orilla. La historia está condenada a repetirse si uno no aprende las lecciones de vida que imparte; apartarlas a un lado es como hacer piardas, pellas, novillos, irse de montes... faltar a las clases importantes que caerán seguro en examen.

A riesgo de emular a un Pérez Reverte cualquiera (ya quisiera yo escribir la mitad que él), este país es un país de fanaticos, mediocres, arribistas y envidiosos. Son los ingredientes básicos que llevaron a España al ostracismo durante más de cuarenta años en el siglo veinte y que lleva marchamo de meternos otra vez en otros cuarenta años de vaguedad por el desierto, apenas aparezca un iluminado Moisés que pretenda rescatarnos y señalar el desierto como la tierra prometida. Tal que así, algunos ya piensan que aquélla está en los medios de comunicación y que sus preceptos son más que creíbles a pies juntillas. Conozco, por ejemplo, fanáticos seguidores de Jiménez Losantos que siguen sus vomitonas radiofónicas y desarrollan o repiten como mantras esa putrefacción intestinal por las redes sociales o incluso en conversaciones de bar, como si un Cristo resucitado cualquiera impartiese sus preceptos incuestionables cual mandatos divinos; los pobres acólitos merecen aquello de 'perdónales señor porque no saben ni lo que dicen'. Y también los hay que siguen a rajatabla el catecismo de La Tuerca, impartiendo clases de civismo, buenismo, justicia social e izquierdismo como si de una catequesis suprema e incuestionable de "ismos" se tratara, donde todo cuanto se dice o se habla ha de ir a misa y replicar en voz alta allá por donde las iglesias de todas las confesiones habidas y por haber traten de inmolar al cristo de la coleta, porque debatir en contra del catecismo significará pertenecer a la otra orilla del río. 

Va siendo hora de que despierten del hipnotismo al que están sometidos desde todos los ángulos y le den a la maquinita de pensar. Dejen el televisor a un lado, desconéctense de Netflix, HBO, Movistar+ y todas las parafernalias varias que emiten por la tabla tonta (lo de caja ha quedado ya desfasado). Ahora más que nunca, este país se ha convertido en un antro separado por dos bandos: somos del Barça o del Madrid, del Betis o del Sevilla, de izquierdas o de derechas, somos de cerveza o de vinos, de campo o de playa, nocturnos o diurnos, veganos o carnívoros... nos situamos siempre en un extremo, en una orilla del río: o a este lado o a ese otro. No hay espacio para nada más, no hay espacios para la unión, para la tolerancia, para la concordia. Y lo peor: nos hemos vuelto una sociedad de intransigentes hasta la saciedad. No hay posibilidad de diálogo, consenso o debate. Todo ha de estar regido por el insulto, el grito y la blasfemia.

Ya que he aludido a él al principio, traigo aquí unas palabras de Arturo (sé que no cae bien a todo el mundo: si lees o reproduces cualquier cosa del susodicho, o 'estás conmigo o estás contra mí': recuerden, las dos Españas, eso es: o del Barça o del Madrid) que dijo en torno a la presentación de su libro "Hombres buenos" allá por el año 2015 (ya ha llovido un poco): "Somos un país con mucha memoria de la infamia pero con poca cultura para diluirla". Y así estamos, rememorando viejos éxitos bíblicos: la otra mejilla la va a poner rita la cantaora.

Mientras tecleo estas palabras resulta que hoy hace 79 años del final de la guerra civil española (1 de abril de 1939) y no puedo por más que traerlo a colación porque es un modo de recordar que, a pesar de que estamos al amparo de la Unión Europea (es un decir, somos uno de sus mejores clientes, nada más), y que vivimos en un estado de derecho (es otro decir, está tan partido en dos como el resto de las Españas), vivimos en el permanente riesgo de repetir viejos éxitos biblico-apocalípticos. Y es que, por aquellos años pre bélicos, España era un país adelantado a su tiempo. Jugábamos con los medios de información basándonos en un concepto por entonces desconocido pero que ahora es la panacea de toda plataforma de información, por pequeña que sea esta: la posverdad, esa cosa que no cuestiona si lo que se publica o se difunde es verdad o no, tan solo se cuestiona si ha de ser llevado a debate o no, independientemente de que sea mentira.

A fecha de hoy, no tengo constancia de que un medio de información haya pedido disculpas o haya rectificado sus informaciones falsas, a lo sumo un "fe de errores" o quizá una matización que enmascare la propensión DIARIA que tienen TODOS los medios de comunicación (sin excepción) a propagar la noticia que más y mejor vende, aun a riesgo de ser mentira; o peor aún, de ser una verdad a medias, o de ser una mentira con visos de ser verdad; y ya rizamos el rizo si eso ocasiona turbamultas, destrozos de mobiliario urbano, disturbios... Pongamos como ejemplo las recientes trifulcas sobre el mantero que falleció como consecuencia de una malformación congénita del corazón y que la prensa vendió como le dio la gana para captar más visitas y generar mejores ingresos por publicidad (he aquí la lucha por la supervivencia de todos los medios de información). Pueden leer desde aquí todo el hilo registrado a través de las distintas plataformas digitales, no digamos ya a posteriori con las grandes plataformas, mega 'mass medias', vomitando a sus anchas toda sarta de acusaciones e improperios (a cual más ingenioso), secundadas por los diferentes grupos políticos: acusaciones cruzadas, reproches sin límites, falta de decoro y respeto... Todo ello consecuencia de la prontitud, de la inmediatez para ofrecer lo más escandaloso y lo que mejor alarme a la población para poder vender la noticia, no es necesario contrastarla: se perdería tiempo y, lo peor, ingresos por visitas.

Se ha perdido en gran medida la esencia del periodismo, del buen periodismo. Esa esencia que se cuestionaba hasta la más mínima duda y que, a pesar de todo, salía a la luz, con más o menos mordacidad (dependiendo siempre desde qué lado se miraba el prisma) todo cuanto debiera verse, cayera quien cayese. No olvidemos que el partidismo siempre ha ido por barrios, pero en cuanto se ha tenido la oportunidad de ejercer como periodistas, ahí ha estado el medio para interceder entre el hecho y el lector, la sociedad. Hoy día la capacidad crítica del consumidor habitual de información  es proporcional al éxito de los planes de estudio de un estado de derecho que empieza a hacer aguas por doquier y la calidad de los ministros de cultura que han ocupado el escaño. Y una vez se dio el pistoletazo hacia la carrera de contar mentiras, todo el mundo quiere subirse al caballo ganador: eso se traduce al fin y a la postre en dinero, porque la polémica y el insulto genera ingresos, mucho más que cualquier otra noticia. "Un pueblo educado es un pueblo libre", decía Kant. Y España está sometida a una esclavitud que ya salpica muy muy de lleno a la justicia.

Voy a omitir todo el tema de Cataluña y el independentismo rancio, porque a la clase de chanza que está sometiendo al pueblo catalán unos cuantos indocumentados y faltos de ética, decencia y, sobre todo, educación, es injusto y claramente chabacano. Pero los prismas que tiene la justicia para decidir son claramente bipolares. No hace muchas fechas, una jueza absolvió a seis jóvenes cachorros neonazis que detuvieron en 2014 por pertenencia a grupo criminal e incitación al odio contra distintos colectivos desde sus respectivas redes sociales, propagando mensajes xenófobos, algunos de los cuales aún pululan como un virus por facebook y twitter. Lo que me preocupa del asunto es el doble rasero de medir. La policía no solo incautó abundante material de idiología neonazi, junto a banderas preconstitucionales y otros materiales utilizados para fines deportivos (bengalas, emblemas del colectivo Ultrasur,...) además de diversas armas blancas, sino que con el registro de propaganda fascista y manifiestos contra colectivos inmigrantes podría escribirse un libro. Sin embargo, para la jueza los delitos por los que se les acusaban "no se consideran probados" y, entre las razones, cito textualmente: la constitución española "no prohíbe las ideologías que se sitúan en los dos extremos del espectro político, tradicionalmente, y aún hoy, identificados como izquierda y derecha. Incluso podría decirse que tampoco prohíbe las ideas que, por su extremismo, se sitúen fuera de ese amplio espectro político, por muy rechazables que puedan considerarse desde la perspectiva de los valores constitucionales y de los derechos fundamentales y libertades públicas". Seguro que tras esto, se comió una ensalada de pasta acompañada de una espumosa Coca-cola zero y se quedó tan pancha, oiga.

Con esto quiero decir también que algunos utilicen la música para expresarse libremente, nos guste o no, en una mordaz y, en exceso, incisiva crítica (Valtonyc), o que otros que usen twitter (y ya es un viejo conocido por la Audiencia Nacional) para expresar con absoluta libertad toda su disconformidad con el supuesto estado democrático en el que vivimos (Pablo Hasel), parece que los derechos fundamentales valen para una orilla del río, pero para esta contraria no. Y sí, estoy de acuerdo con usted, que hay que tener muy mal gusto para decir barrabasadas por cualquiera de las ventanas de los patios de porteras que son las redes sociales. Indigna ver cómo un individuo puede a sí mismo llamarse ser humano y caer en la bajeza de utilizar el insulto y el desprecio, lo ratifico: no sólo es de mal gusto, sino de falta de educación. Pero aludo en favor de ellos con las mismas palabras que la jueza utiliza en su auto: la constitución española "no prohíbe (...) las ideas que, por su extremismo, se sitúen fuera de ese amplio espectro político, por muy rechazables que puedan considerarse desde la perspectiva de los valores constitucionales y de los derechos fundamentales y libertades públicas".

Que hay falta de respeto por cantar (dicen que es cantar esa especie de mantra monocorde que busca la rima constante, cosa que no secundo) contra personajes públicos y familiares reales, degradando y humillando, estoy totalmente de acuerdo: donde no hay respeto no puede uno esperarlo por mucho que a uno le disguste lo que ve. Pero la libertad de expresión, que a algunos parece que se les ha olvidado, viene a ser el lustre de una democracia. No encajan bien este tipo de axioma. Se puede considerar una falta grave contra cientos de víctimas de terrorismo llevar una banderola de ETA (enaltecimiento del terrorismo), pero es un simple chascarrillo llevar un símbolo que ha atentado contra millones (incluidos, también, españoles), porque las ideas son respetables ya que se encuentran fuera del espectro político, entendido así según siempre el auto de la jueza. ¿Qué hubiera pasado si estos neonazis hubieran portado esteladas? Ahí lo dejo...

En cierta ocasión la biógrafa de Voltaire, Evelyne Beatrice Hall, dijo: "no estoy de acuerdo con lo que dice, pero daría mi vida para que usted lo pueda decir". Y en esto consiste precisamente la democracia, la libertad de expresión y el estado de derecho: en poder defender las barbaridades que a algunos se les ocurre por el mero hecho de poderlas expresar, nos gusten más o menos. Y contrasta con ello hasta el hecho de que España es el único país europeo con sentencias judiciales en contra de los distintos canales de medios humorísticos y personas físicas por hacer y practicar humor, independientemente del buen o mal gusto empleado, por no decir ya de las incontables sentencias judiciales que atentan gravemente contra la cada vez más depauperada libertad de expresión. Y digo también depauperada porque el estado de derecho, que debería defenderla por encima de todo interés partidista, no mide con el mismo rasero y equidad todas y cada una de las aberraciones que se perpetran tras la pantalla, y cuyo cenit ha venido a secuestrar literalmente el contenido de un libro por atentar contra el honor de una persona sentenciada judicialmente pero absuelta por defectos de forma. Ni ese individuo puede dar crédito que hayan fallado a su favor, pero así está España, dividida en dos vertientes cuyo abismo va acrecentándose a medida en que vamos normalizando en nuestra conducta todos estos "chascarrillos", como decía el ministro.

Estas minúsculas gotas que caen A DIARIO como un finísimo chirimiri calan, querámoslo o no, en nuestra piel, se adhiere a los huesos, se infiltra por las venas hasta llegar a la sangre y en nuestro ideario se acomoda como algo normal, habitual. Lo único que puede salvarnos es la educación y la cultura. Espero y deseo que, por una vez, un ministro apueste de verdad por la educación, porque hasta ahora hemos tenido una mansalva de estúpidos ignorantes que a lo único que han contribuido es a embrutecernos cada vez más. No podría decir que lo hagan a conciencia, porque creo que de eso van escasos. Más bien de lo que andan sobrados es de picaresca y de chabacanería. Porque ni ellos mismos son conscientes de que el día en que se acaben los libros, la cultura, seremos seres embrutecidos por la incompetencia de los que se suponen adalides de eso que mal llaman cultura. A ellos les vale con llenarnos las pantallas de Madrid-Barça, de Sevilla-Betis, de Izquierda-Derecha, cerveza-vinos, campo-playa, veganos-carnívoros... Les vale con crear una corriente que separe las dos orillas del río cada vez más, en vez de crear puentes para poder acceder al otro lado.

Más nos vale retrotraernos a las escuelas griegas y aprender desde el principio cuales son los 'principios' (que valga la redundancia). Quizá por ello siempre resuena en mi cabeza el eco de un tal Aristóteles, sobre aquello de 'la política es la supremacía de una ideología sobre otra'. Y con cuánta razón hablaba que parecía profeta el tío. Lo único que interesa es el poder, los demás sólo somos simples números, simples objetos, simples peones en ese tablero de ajedrez en el que juegan. Más nos valdría empezar a dejar de faltar a clase y aprender de las lecciones de historia que están a flor de piel y tiene una pintaza de volver a convertirse en todo en un alzamiento de armas que pa que le cuento más... No obstante, para ejercer el poder de la  maquinita de pensar hace falta leer, leer para pensar, pensar para decidir, decidir para construir... y construir solo se consigue uniendo, no separando. ¿Es tan difícil de entender que el único modo de unir los dos extremos del río es creando puentes? "Podría decirse que" esa corriente del río "tampoco prohíbe las ideas que, por su extremismo, se sitúen fuera de ese amplio espectro político, por muy rechazables que puedan considerarse desde la perspectiva de los valores constitucionales y de los derechos fundamentales y libertades públicas". Todo cabe en un estado de derecho, hasta este chascarrillo, por burdo que parezca.








Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2018.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

Bocabaho

Traigo a la memoria un panfleto que escribí, recuerdo bien, bajo la influencia del alcohol (y, por qué no decirlo también, de la psicotropía de unas caladas del buen libanés). Aquello sucedió en el año 1994, parece que allá por el mes de mayo. Mi intención en primera instancia era plasmar aquí una perorata sobre la detención de Puigdemont y el independentismo, que ya hace aguas por doquier, porque construir un navío con un material tan endeble como el papel no podía tener otro final que el humdimiento (créanme si les digo que aludo a semejante connotación etimológica porque debieran ver esa película: Der Untergang (El Hundimiento, 2004), con un fabuloso, y a la vez cuasi cómico, Bruno Ganz en el papel de Adolf Hitler, con el que quería radiografiar el perpetuo estado de irresponsabilidad de los cuatro pelagatos que tienen a mal traer a la sociedad catalana). Pero al final he decido molestarles con un guiño del pasado que me ha llenado de nostalgia porque era un tiempo en el que escribía a bolígrafo todo cuanto podía y quería, y sólo pasaba a limpio cuando participaba en algún certamen literario (creía en la limpieza y honestidad de los concursos, hoy por hoy no por conocimiento de causa, e incluso sorprendentemente gané alguno que otro) o me iban a publicar alguna cosilla en alguna revista (era un tiempo en el que todavía se remitían los escritos por correo postal o por fax).

Al leer los trazos tan seguros y límpidos, a pesar de la perjudicada consciencia, me ha llenado de emoción ver que conservo ese papel y poder rescatar del olvido algo tan significativo para mí. Les pongo en situación. Durante los años 1994-1996 comencé a trabajar por las noches en un garito nocturno del centro de la capital, que de seguro los viejos rockeros de aquellos años conocerán si han deambulado por las calles de la vieja Málaga. Conocí individuos de los que podría escribir a buen seguro una novela de cada uno de ellos. Y quise retratar en aquel escrito el espíritu que se respiraba entre bambalinas, a todas luces fallido pero con más voluntad y prestancia que acierto me dispuse a divagar sobre compañeros, amigos y demás fauna nocturna sin más pretensión que el agradecimiento. Espero sean indulgentes con el que escribe, dado lo añejo del asunto y el ímpetu de la juventud. Decía así:


Semana tras semana observo a esos cavernícolas nocturnos pulular por doquier intercambiando sus pequeños tesoros por agua falsa de vida. Todos buscan como posesos un lugar donde cobijarse y no temer el engaño de las ratas de dientes de oro. Ese lugar existe y déjenme explicarles el porqué.

Alguien dijo que el estado ideal de una mente olvidada es observar la vida de forma rectilínea, invertida, hacia el suelo. Y es así de a gusto como un individuo siente las cosas más profundas y hermosas. Ése es el lugar, pero el porqué es algo más extenso.

En aquella cueva, los cavernícolas nocturnos se sienten apabullados por miles de razones. La gran mayoría aplauden la forma original de servir ese agua falsa de vida, pero se suele pedir dos veces porque de lo que se degusta con placer se suele repetir. Protegidos por una colmena de cristal, están los que ofrecen carcajadas bonachonas y automáticas, los que imitan peculiaridades de otros o la seriedad de una mueca simpática a tiempo compensado. Son los guardalíquidos de cuero y lágrimas los que imperan sobre el reino de las mentes olvidadas. Los sonidos de papel invisible merodean alrededor de todos envolviéndonos de un reino mágico de diversión y fantasía. A veces escapan de la realidad cuando los apretones de manos están sellados con la sangre del corazón. Es entonces, y no en otro momento, cuando brota en los cavernícolas nocturnos ese sentimiento de identificación con este reino.

Aquí es donde se produce el estado ideal de esas mentes. Donde se añoran amores olvidados por el tiempo, donde un sinfín de fábulas modernas se producen constantemente. Aquí es donde el líquido elemento corre por las cavidades sedientas de nuestras bocas gracias a un envase de extrañas formas pero reconocibles líneas geométricas. El juego que crea adicción sobre nuestra alma es inexpugnable. al igual que los irrecambiables servidores guardalíquidos de cuero y lágrimas. El tiempo tras esas colmenas de cristal les ha hecho ser tan duro como el cuero y sufridos como lagrimas amargas.

Bocabaho: este es el lugar. El estado ideal de las mentes olvidadas. Donde se producen hechos inenarrables y encantos venerados. Donde se disfruta con placer del agua importada del país de las faldas en recipientes de nenúfares. Donde el líquido elemento nunca tiene sabor, olor y color determinado o monótono y todo es una fantasía orgiástica multicolor.

Yo soy un simple 'escribidor' que presiente que nunca llegará al pedestal espiritual de las altas letras, porque pertenezco al reino de las palabras perdidas y desgastadas por la imperfección y allí me reconocen el mérito debido y justo, siempre junto a una botella de whisky.

Ante tal incertidumbre estoy seguro de que mientras la existencia del lugar al que dedico estas líneas se mantenga en pie, estaré allí para contemplarlo aunque mis células no se regeneren para ello; y aún no estando presente, quedará la incierta materia de mi espíritu.

La firma de un 'escribidor' perdido en el tiempo y en el reino de las letras gastadas por la imperfección, un cavernícola nocturno, una mosca de hierro y papel, una mente olvidada por el tiempo, chatarra de sangre y cielo, aquí se estampa. Por siempre jamás: Bocabaho.


Siento enrojecerse mis mejillas después de releer esta transcripción. Recuerdo bien el momento en el que escribí semejante incongruencia psicotrópica. Pero ahí la tienen, sin vaselina, ni correcciones. Un texto escrito junto a una botella de Jack Daniels y con un 'petardo' de marihuana entre los dedos mientras escuchaba 'Tormenta de tormento' de Corcobado y los Chatarreros de Sangre y Cielo. Sin aspiración alguna de querer aportar algo a la literatura (¿acaso alguien puede aportar algo nuevo sin mancharse de ignorancia las manos del ego?). Espero le sirva al menos de consuelo y de esperanza, sobre todo a aquellos que vivieron la nocturnidad y alevosía de refugiarse en alguna de las cuevas que abren a la noche para no morir por el sudor envenenado de una ceguera.








Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2018.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

Disfraz de invierno






Como confeti
se desgrana mi corazón
nevando sobre el balcón
de su indolencia,
polvo de estrellas
marchita la inocencia
reflejada en el espejismo
de un oasis.

Emboscado tras un cigarrillo
entorno los ojos para no mirar,
se engaña
vistiéndose de ángel
y las falacias
se hacen cargo de la despedida
para vestir de invierno
hasta el espejismo
de un oasis.

                      







Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2016.
© Jazmines para una Biznaga, 2016.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

Gabriel

A mí, que me gusta escribir sobre lo que sucede a toro pasado, por aquello de que hasta el vino, cuando se asienta, cuanto más envejece, mucho más cuerpo y contundencia adquiere. Pero hoy hago una excepción y me he puesto a teclear esto como ejercicio rápido de elucubración y reflexión. Son las 00:35 del lunes 12 de Marzo de 2018. Hoy, que hace ya catorce años se perpetró el atentado terrorista más sangriento que sufrió este país en toda su historia, poco más se puede decir ya que no se haya dicho sobre el vil y cruel asesinato de una pobre criatura indefensa. El alevoso asesinato de un niño. Aunque por mi parte lo que me apetece es imaginar, bucear, nadar como pez en el agua en uno de los charcos que más cómodo me siento, que es en el de la palabra escrita. Quizá podría decirse algunas cosas más que pasan por mi cabeza. De él mismo, de otros niños como él que han sido asesinados por manos cruentas, por seres humanos,... porque el ser humano es así con su propia especie. 

Un niño como otro cualquiera, como el suyo, como el de su vecino, como el de su hija, como el de su cuñado, como el de su nuera,... que va al colegio, a primaria, con lo que le cuesta madrugar y lo remolón que es para salir de la cama. Hay que desayunar, hay que ir al cole. Da sus primeros pasos en esto del aprendizaje, con la inocencia intacta todavía y con la mente y la atención puesta en desear la hora del recreo para corretear por el patio con sus compañeros, quizá con su mejor amigo, con quien compartiría el desayuno. Los deberes son una lata. Las matemáticas, lo peor, pero lo sobrelleva bien. A poco que se despista la profe, se dibuja unos pececitos nadando por los márgenes del cuaderno, procurando no hacerlo en las fichas,o quizá unos muñecotes nadando por el mar por el que nadan esas criaturas marinas. 

A la salida del cole le espera mamá, que le ha preparado ese almuerzo que tanto le gusta, quizá unas croquetas que acompañen, pero ensalada no que la odia; le rechinan los tomates en el paladar, se le entremeten los hilachos de las hojas de lechuga entre los dientes. Oh, no, despereza quejumbroso sobre la silla. No me gustan los plátanos. Pero se lo come igual, ese que le ha pelado previamente mamá con habilidad diestra de amor y protección. Ni qué decir tiene que le encantaría tener un gran acuario donde naden a sus anchas varios Nemos y una olvidadiza Dory, que nunca recuerda nada de aquello que había hecho hacía un minuto. Los deberes para luego, ahora mejor visitar un rato la televisión para poder dejar volar la imaginación en brazos de los dibujos animados de Clan. 

Le encanta pasar rato con papá y Ana. Le encantaría conducir una moto también. O mejor pilotar uno de esos coches de rally, como ese coche que le regaló para los reyes. Ese coche con el que tantas veces jugó con Ana, la novia de papá. Le gustaba ir a comparar chuches con ella. Y pasear en su coche. Aunque ella no es divertida, y más bien le resulta antipática, lo pasa bien en casa de papá.

Ayer comenzó las clases de inglés. Quiere aprender idiomas para cuando salga a trabajar fuera de España. Ha terminado los estudios primarios y ahora anda enfrascado con el Bachiller. Su pareja le rinde cariño y amor a raudales. Estudian en el mismo Instituto. A ambos les gusta la fauna marina, ambos quieren estudiar biología en la universidad. Y les gusta el cine negro, con sus gangsters y sus investigadores privados y sus asesinos.

La universidad se le da bien, disfruta con lo que más le gusta. Mamá dice que debería haber escogido una carrera que le proporcionara un futuro estable, pero él dice que dónde hay futuros estables en el mundo en el que viven. Ya que estudio algo, que sea provechoso para la vida.

Un día muy importante para él y su pareja: el día de la boda. Muchos invitados. Mamá y su pareja están radiantes. Papá sigue soltero desde que se llevó el chasco tremendo que sufrió con aquella pareja dominicana que tuvo, Ana. Por poco no se le va la vida a pique, ella cometió un terrible delito al que quería cargarle el muerto y al final el susto todavía le dura. Prefiere mantenerse al margen y vivir solo.

Vive el día más feliz de su vida. Acaban de llegar a casa con su primer hijo. El pequeño Gabriel recién nacido que retuerce sus minúsculas manitas en el aire protestando por comida porque lloriquea pidiendo mamar de inmediato. 

La mirada de Gabriel se pierde de inmediato por el túnel de un vórtice que se retrotrae hasta el momento en que iba junto a Ana. Pero ella repentinamente sesga el tallo de la vida de una criatura indefensa y débil, inocente, con alevosía. Ya no habrá más madrugones para ir al cole, ya no habrá más recreos para jugar con los amigos, ya no habrá más dibujos después de comer, ya no habrá más fines de semana con papá, ni habrá clases de inglés, ni estudios de bachiller ni universitarios, no habrá pareja, no habrá descendencia... Porque alguien, jugando a ser Dios, decidió en un arranque de envidia, celos, odio, rencor... que el pobre Gabriel no merecía nadar más entre los peces de colores del ser humano, esa especie que se ha convertido en una patrulla perdida y prácticamente carece de camino capaz de reconducirlo o encontrarlo. Y en lo que otrora fue su paraíso, ahora mamá vivirá para siempre en un infierno del que nunca se recuperará. Dos asesinatos en uno.

Cuando un ser humano desea el mismo final que aquel que es capaz de sesgar la vida de alguien indefenso, no puede presumir de ser mejor. Desear lo mismo para el congénere que cumple su deseo, nos hace ser de la misma calaña y miseria. Y casi nos acerca a su calaña cuando, humanamente, caemos en el desprecio del insulto, la dedcalificación y el oprobio, aún siendo una reacción más que humana. Desear la justicia por nuestra propia mano nos pondría en el mismo rasero.

No merecería ni el aire que respira, lo admito. Es un pensamiento en voz alta, pero que no me definiría como ser humano. Gabriel no es más que la punta del iceberg de cientos de niños que desaparecen en este país y tienen la desgracia de no contar con la difusión mediática. Por mucho que lo intentamos por las redes sociales, tampoco lo consiguen esos niños que mueren sepultados bajo los escombros producidos por los bombardeos que asolan ciudades enteras. Ni qué decir tienen esos niños que mueren de hambre DIARIAMENTE, una muerte lenta y agonizante, que ni las lágrimas pueden paliar el dolor de tripas de un niño que desfallece en plena calle y acaba siendo pasto de los buitres. Perpetrar la muerte de un niño escondido tras el parapeto de un mortero, de un dron que bombardea sin piedad, de un AK47, del secuestro de las reservas de alimentos,... Esto que es capaz de permitir el ser humano contra su propio futuro, esto que es capaz de perpetrar sobre un niño, sea en el país que sea, da buena cuenta de que esa especie no merece más compasión que una cucaracha.

Tengo este privilegio de verlo todo por una pecera, y puedo comprender a Gabriel cuando preguntaba si los peces lloran. Claro que los pececitos lloran, Gabriel. Sólo quienes vivimos nadando entre lágrimas en la pecera de nuestro desconsuelo sabemos que eso es posible. Esta patrulla perdida debería plantearse seriamente dónde está su pecera, porque la ambición de sobrevivir constantemente fuera del agua nos está dejando sin aliento.








Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2018.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

Breves reflexiones sobre FRONTERAS DE SAL

Quizá no se haya enterado del asunto, pero aquí en Málaga, en este pequeñito punto geográfico del planeta tierra, apenas alcanzamos el millón de habitantes (censados somos unos pocos menos). No es nada, algo así como el 0,0012 % de la población mundial. Por si fuera poco, un pequeño grupo de personas que suponen aproximadamente el 0,0020 % de esos ciudadanos censados en Málaga, pusieron en marcha un proyecto solidario de concienciación que, a tenor de los números, pudiera parecer que estuviera destinado al fracaso a golpe de vista. Eso, como digo, según la aritmética. No obstante, cuando interviene el factor decisivo en todo embrollo que se precie, el humano, el verdaderamente humano, entonces toda cuadratura del círculo se convierte en motor de explosión natural, en corazón, en amor.

Sabemos que el AMOR (para los que lo tenemos como premisa) resulta ser el motor fundamental y único que puede conseguirlo todo, que puede derribar muros, que puede construir castillos imposibles apenas con granos de arena, que tiñe del mismo color las banderas del mundo,... que difumina las fronteras hasta hacerlas desaparecer como un puñado de sal en el agua. Lamentablemente los logaritmos y la frialdad de la perfección matemática en la que se basa la economía ciegan a la inmensa mayoría y empujan a pensar involuntariamente lo contrario... y voluntariamente también, ojo. Pero gracias a la solidaridad, esa ramificación del amor (no confundir con empatía, esa palabra errática con la que algunos quieren hacernos confundir lo puro con lo sucedáneo) se consigue poner en duda la efectividad de los números, que el ser humano no es simples dígitos que combinados a través del álbebra (curiosa palabra procedente del árabe que hemos hecho nuestra) da como resultado un cierto grado de productividad o validez. La solidaridad, palabreja que se utiliza impunemente y sin criterio, es, según la RAE, la adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. La solidaridad... metas, intereses, lazos sociales, ayuda,... todo apoyo desinteresado corresponde a la solidaridad, sin esperar recibir nada a cambio, solo la satisfacción que produce brindar una oportunidad a la esperanza, porque cuando hay un interés que tiene que ver con aplicar las reglas algebráicas o aritméticas, la solidaridad pasa a ser fácilmente una transacción comercial, tan sólo les separa un finísimo hilo, una frontera visible desde un mapa político pero impalpable pie en tierra. Sólo una excepción confirma esta regla: cuando dedicamos esas pautas matemáticas con el fin de obtener una transacción comercial y cuyo fin es un apoyo desinteresado a otra causa, entonces la solidaridad tiene valor múltiple.

Desde hace ya años, Malak Soufi, poeta, periodista, traductora y editora, además de haber trabajado para la prensa en árabe (agencia de noticias de Bahrein y en periódicos de Al-Zaman), tener publicados varios libros de poemas (Luna y Otros, Nostalgia, Granos de la Lluvia, Sin Comentario) y traducir más de 30 libros del árabe al español, ha estado implicada de lleno y trabajando activamente en favor de los refugiados en la isla de Lesbos (Grecia), quizá el punto caliente donde se sigue produciendo con más intensidad que en cualquier otro punto el flujo de refugiados de la guerra sin cuartel de Siria; casi no sabría uno definir qué clase de guerra es: civil, militar, económica o social (gobierno Vs rebeldes; ISIS Vs gobierno; rebeldes Vs ISIS; rusos Vs estadounidenses; estadounidenses Vs ISIS;  rebeldes Vs rusos; y así las ecuaciones invariablemente resultan  tener el mismo dividendo: el inocente pueblo sirio). Ella, tanto tiempo viviéndolo en primera persona, coincidió con un grupo de bomberos españoles en un restaurante de la isla griega, reponiendo fuerzas y tramando estrategias en su inexperiencia, por entonces, y ansias de lanzarse al agua para salvar vidas humanas que lamentablemente engullía, y sigue engullendo, un mar que poco a poco va tiñéndose de rojo, y lo que una vez fue "nuestro" la cruel voz poética (que la tiene) de la aritmética y el álgebra terminará por confundir en rima cómplice, múltiple, en trampantojo de letras:"muerto".

Malak se ha traído a Málaga las jornadas de concienciación social y solidaridad que desarrolló en Roma y que, de la mano de la Asociación Internacional Humanismo Solidario; con el escritor, poeta, crítico literario y humanista convencido que es don José Sarria a la cabeza; ha recalado en las conciencias de todos y cada uno de los asistentes a las numerosas citas que se programaron. Un total de 106 artistas de nacionalidades tan diferentes como dispares, multidisciplinar, unidos en un mismo fin: alzar la voz en apoyo de los que peor sufren las migraciones debido a conflictos bélicos y/o étnicos, junto a los Rohingyas, que no es otro sino el pueblo sirio: casi seis millones y medio de desplazados y cuatrocientos mil fallecidos; ni más ni menos que hablamos de una cifra cercana a la tercera parte de la población siria son ya refugiados. En cifras universales, supone apenas el 0,254% de la población mundial, de los que el 0,0054% resultan ser los fallecidos por causa de los desplazamientos migratorios, gran parte de ellos entre las costas de Turquía y Lesbos (Grecia). Es problema minúsculo y los porcentajes irrisorios, frente a la problemática migratoria global. Apenas captó la atención mundial durante breves fechas; las suficientes como para vender titulares y hacer caja, hasta que los titulares y la caja menguaron hasta perder rentabilidad. 'Bueno, ya sabemos que hay un problema ahí, como otros muchos problemas que pueblan el mundo'. La ONU sigue empeñada en dilucidar este conflicto con panfletos de papel mojado solicitando una tregua que nadie respeta porque existen intereses reales en torno a los recursos naturales del país por parte de las distintas facciones que allí se congregan para jugar al Risk.

Continúan ahogándose seres humanos en el mediterráneo, frente a las costas de Libia, entre las costas de Turquía y Lesbos (Grecia), por diversos puntos de las costas del mediterráneo... La diáspora, lejos de menguar, sigue sembrando caos y desolación por esa Frontera de Sal que es el mediterráneo y que va camino de convertirse en el mar muerto del siglo XXI. Y lejos de poder paliar esta criminalización de la condición humana (soñar, amar, vivir...), la vieja Europa se enzarza en inculpar a quienes tratan de arrimar el hombro para, al menos, suavizar la carga de llevar a hombros esos imposibles 'soñar, vvir, amar... El culmen se produce en la mdrugada del 14 de enero de 2016, cuando tres bomberos de PROEM-AID, recibieron el aviso de una embarcación que requería de más manos que las del patrón de aquella nao de salvamento, y sin ambages zarparon en ella para acudir al aviso de un bajel a la deriva que llevaba marchamo de naufragio. Una vez tomado el rumbo al objetivo, las autoridades helenas aseguraban que la embarcación había cruzado ilegalmente las aguas turcas y, tras remolcarla, a ojos de la policía costera helena, los tomaron por traficantes de personas. Así lo relataban en vivo y en directo en el salón de actos del CAL (Centro Andaluz de las Letras) el miércoles noche, 14 de febrero. Actualmente acusados de tráfico ilegal de seres humanos por parte del gobierno griego, esperan juicio en apenas un par de meses, ante la impasibilidad (casi diría complicidad) del gobierno español que, con esa tesitura sobre la mesa de cualquier lujoso despacho aislado hasta de la polución de la urbe, parece haber hecho oídos sordos: es comprensible que así sea, puesto que se comprometió a acoger a 17.337 personas ante las instancias de la Unión Europea que tendría que haberse producido en los dos años que tenía como margen, desde Septiembre de 2015, y la fecha límite se cumplió el mes de Septiembre del pasado año (cuánto bien pudieran hacer en esas localidades del interior que desaparecen sin remedio aparente y que pudieran repoblarse de un modo tan sencillo como este, por poner un simple ejemplo de voluntad política). No podemos esperar de alguien que se compromete a construir una casa y huye con el dinero que nos ayude a descargar los ladrillos del camión.

El giro a la derecha de las políticas migratorias poco a poco, gota a gota, va permeando en la población europea con esa idea del riesgo por acoger refugiados, 'nos quitarán el pan y la sal de nuestras mesas', 'nos desplazarán en el mercado laboral'...: el miedo a lo desconocido, tan innato, tan humano, un arma tan nociva y de destrucción masiva más potente que cualquier misil explosivo jamás creado por el hombre. No, la solución no es que cada ciudadano acoja un refugiado en su hogar, por ejemplo, como esgrimen a pie juntillas los infectados por ese virus tenebroso del miedo, ese cántico de 'hooligan' que tiene la consistencia sólida de la leche condensada. Eso es un trabajo que ha de comprometerse Europa, sus mandatarios, sus ideólogos, sus gobiernos. Un problema político no puede depender directamente del ciudadano de a pie, y menos si la raíz es un conflicto bélico. Si Europa restableciese en su lugar toda la riqueza que usurpó a la vieja África, por poner tan solo uno de los muchos e infames ejemplos, tal vez no hubiera existido nunca (ni existirían en la actualidad) los centenares de conflictos bélicos que han hecho las delicias, por otra parte, de los señores de la guerra de la propia Europa, de la Unión Soviética (antes) o de Rusia (ahora), de Estados Unidos, China, Alemania... Y aun así, las matemáticas no mienten. La Unión Europea, 580 millones de habitantes, se comprometió a acoger a 160.000 refugiados: el 0,275% de la población total. El viejo continente tiene localidades suficientes como para permitirse acoger a un refugiado en cada una... pero a fecha de hoy, tan sólo Alemania está entre los diez países que han acogido a más inmigrantes, el único de la Unión Europea. ¿El coste? Apenas supondría unas migajas para los gobiernos europeos: ¿Dónde está el famoso 0,7% para ayudas al desarrollo? Álgebra fácil: PIB zona euro, 10.788.818.000.000; el 0,7% de dicha cantidad: 75.521.726.000. ¿Hay dinero suficiente para paliar las necesidades, no solo de los refugiados, sino de los ciudadanos que padecen pobreza y necesidad en la vieja Europa (y solo hablo de la zona euro)?

Como ven, es sorprendente la perspectiva global que es capaz de ofrecer los números, siempre depende de qué prisma utilizamos para ver las matemáticas. Cuando generalizamos un problema global con números globales, apenas supone unos granos de arena para todo un bancal de la calita más encantadora. Lo propuesto por Fronteras de Sal la pasada semana del 13 al 16 de Febrero, y que se rubricó con una exposición heterogénea de arte en el Centro de Estudios Hispano-Marroquí el pasado 20, y estará hasta el mismo 20 pero de Marzo, desearía fuese una piedra más en ese camino, en ese puente, entre este y el otro lado del mediterráneo. A pesar de la mancha que ha supuesto que lo más granado de la cultura malagueña (¡qué coño! ¡¡Todos los ámbitos de cultura en general, de un extremo al otro!!) ha obviado unas jornadas que pocas veces se han producido en la ciudad del paraíso. No he conocido ciudad más cainita que esta, pero es comprensible que en la ciudad del paraíso, del Edén, se de hasta con agravante esta figura retórica, la del asesino de su hermano..., el más cercano es a veces el peor de los enemigos. Probablemente luego saldrán a la palestra tantos y cuantos ofreciendo galas y eventos solidarios, más orientados al exhibicionismo egocéntrico de los participantes que al fin por el que se dedica el acto en sí. El éxito que ha supuesto ver a jóvenes y mayores que de verdad se interesaron por la cultura y la solidaridad, nos han hecho soñar que es posible poner nuestro granito de arena para revertir esta situación generalizada. Una situación que no podrá depender nunca de los falsos mentideros solidarios que solo buscan sacar a pasear las plumas de pavo real y envanecer un poco más el ego a tantos y cuantos, como no podría ser de otro modo en un paraíso lleno de animales elefantiásticos y extraordinarios que necesitan alimentarse vanidad. A toro pasado, todo el mundo quería haber sido solidario... pero no hubo tiempo en las apretadas agendas, lástima. Aún están a tiempo, pero no para levantar el dedo y decir "estoy aquí" para salir en la foto, sino para arrimar el hombro entre los nadies y luchar por que sus sueños sean también parte del nuestro, "la adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros" sin esperar nada a cambio, eso SÍ es SOLIDARIDAD. Pronto, tres bomberos españoles, de los que han salvado miles de vidas ya, se enfrentan a un juicio sumarísimo en los tribunales helenos, acusados de tráfico ilegal de personas en las costas de Lesbos (Grecia). Necesitan de tu apoyo en silencio, unos hombros solidarios necesitan de una simple transacción comercial para convertir en un gesto prosaico en uno poético, dando como resultado una acción doblemente solidaria. Son pequeños granos de arena que pueden llegar a ser piedras que tiendan un puente entre las dos orillas del mediterráneo. Ayuda a ayudar...

PROEM-AID:
Directamente por PayPal: ----->  AQUÍ
Transferencia bancaria:
Triodos Bank / Asociación Proem-Aid  IBAN: ES49-1491-0001-2021-7549-1022


Apenas hemos sido el 0,0020 % de la población malagueña, pero trabajamos como si hubiésemos sido el 99,9980. Aún queda mucho trabajo por hacer y tú puedes ser una parte de todo esto.







LOS NADIES

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva pronto la buena suerte,
que la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal.
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.

© Eduardo Galeano.





Licencia Creative Commons
© Daniel Moscugat, 2018.
® Texto protegido por la propiedad intelectual. 
Share:

Sobre este blog

Este espacio es un lugar donde se desnudan las pequeñas y grandes historias que a veces pasan desapercibidas, quizá necesitan denuncia, o las que la vida cotidiana deja desamparadas y casi en el olvido. También habla de poesía y literatura, de cine, de la vida... Sin ninguna pretensión, con honestidad y sinceridad. Y respecto a las otras almas..., todos tenemos otras muchas que están en la nuestra. Son tantas cosas las que incluir, que poco a poco voy actualizando en la medida de lo posible: fotos, cine, poesía, literatura...

Popular Posts

¡Qué Peliculón!

© Daniel Moscugat, todos los derechos reservados.. Con la tecnología de Blogger.

Al alcance de tu mano

Al alcance de tu mano
Puedes recibirlo en tu propia casa, firmado y dedicado. Usa el formulario de contacto que ves junto a esta imagen.

Contacta desde aquí

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Páginas vistas en total

Copyright © Daniel Moscugat | Powered by Blogger
Design by SimpleWpThemes | Blogger Theme by NewBloggerThemes.com | Distributed By Blogger Templates20